Relatos de antiguos miembros de la sala

                    Relatos libres sobre BDSM(03/09/20)

Srta. alexa

Estaba muy emocionada, luego de largas, sucias, profundas conversaciones con aquel que se convertiría en su Amo, hoy tendrían su primera sesión. Los sentimientos de Diana eran intensos, así como su deseo mientras llegaba al lugar pactado "La Mazmorra" un club de BDSM en la ciudad, al cual nunca se había atrevido a entrar. Al llegar a la recepción la llevaron a la sala privada donde él la esperaba. Una vez hecho los saludos, le ordenó que guardara la postura, a la espera de sus instrucciones, Diana se encontraba desnuda, de rodillas ante su Amo, mojada pues estar así, a su merced la excitaba a más no poder.

Vio como su Amo caminaba por la habitación, había distintos juguetes allí y el se disponía a tomar uno. Su elegido fue una pala de madera, Diana sentía la necesidad de ser disciplinada y él era el encargado de satisfacer cada necesidad.

-Ven aquí- le ordenó señalando su regazo. Diana se levantó y se poso encima, tal cual se le había ordenado.

-Quiero que cuentes para mi, mocosa- empezó diciendo

- Serán 10 nalgadas ¿Recuerdas tu palabra de seguridad?

-Si Amo- susurró medio gimió ella.

-Bien.

Antes de que pudiera procesar todo sintió el primer golpe en su trasero, vibrando en cada parte de su cuerpo y luego el dolor ¡oh, el tan placentero dolor! Con voz trémula Diana siguió contando cada nalgada, cada vez más mojada y lista en manos de su Amo, a la octava ya no pudo resistir más y empezó a suplicar -Amo, por favor, por favor- No sabía lo que pedía ¿Más fuerte? ¿Quizás que se detuviera? ¿Que le permitiera correrse? No fue necesaria ninguna respuesta porque tan perdida estaba en las sensaciones que cuando se percató que se habían parado los golpes, su Amo ya estaba entrando en ella, tan duro, tan firme que gritó por las sensación de tenerlo llenando su interior.


Sr. Koop

Se escuchaban mis pasos por la habitación, aquel antiguo suelo de madera crujía a cada contacto con mis zapatos. Había poca luz, pero bajo la venda que tapaba tus ojos se veía como respirabas agitada.

Era el mejor paseo que podía disfrutar, alrededor de tu cuerpo, arrodillada en la cama con tu plug abriendo tus carnes y tu corsé apretando tu alma, tus pechos apuntando a la cama con esos pezones erectos. Era pasear disfrutando del mejor de los paisajes, y con el placer de saber que aquellas maravillosas vistas las preparabas para mi.

Tu respiración se escucha agitada y el brillo bajo el plug me indica que ha llegado el momento de contactar con tu piel. Acaricio tu pelo y bajo por tu espalda rozando tu piel hasta tu culo. Tu piel se eriza y mi mano explota el primer azote en tu precioso culo.

Se suceden los azotes y se orquesta un concierto de grandes chasquidos entremezclados con tus dulces gemidos, al ardor de tu piel, y el baile del plug en tus adentros con cada impacto, te transportan a mi mundo oscuro.

Notas que tiro de tu collar y aparto la venda de tus ojos: bienvenida a casa puta.

MR KOOP


Sr. Picos 

Hola mi niña! Le dijo por tlf, te espero donde te dije el otro día y ya sabes como tienes q venir!! Esas fueron las únicas palabras q le dijo.

Ella se mojó inmediatamente, pensando en el encuentro.Resulta q el sitio era un ascensor, ella estaba allí, con tacones, liguero, vestido corto, sin braguitas, tan hermosa y dulce como siempre. Esos ojos, esos labios sensuales..

Entró en el ascensor, y sin mediar palabra.. La cogió del pelo, echo su cabeza hacia atrás.. comiendole la boca.. mordiendo sus labios, mientras q la otra mano se deslizaba por debajo de su vestido.. encontrando un sexo húmedo. Sabia q era por el y para el.

Hoy no había traído nada para jugar.. Simplemente la satisfacción de poseerla en un sitio público, sabia q a ella le gustaba, y el quería satisfacerla, se lo merecía. La dio medio vuelta, le levanto el vestido, le dio unos buenos azotea mientras pellizcsba sus pezones, le dijo abre las piernas mi niña, serás mi zorrita, mi puta.. Y la penetró sin contemplaciones...

Picos. Sep 2020



                                   Relatos Sueltos 

Sr. Angel 

La espera

La espera de tus labios,

la espera de tus manos,

la espera de tus miradas,

la espera de poseerte,

la espera que mantiene mi esperanza.


Sr. Angel


Fue un día de trabajo complicado, por encima el coche me deja tirado y me decido a andar un rato, aunque tendré que coger un autobús, estoy algo lejos de casa. Me acerco a la parada y pregunto por el próximo autobús. Una chica de piernas cruzadas, apoyada en la parada me dice educadamente que llega pronto. Mientras espero la miro, no quiero incomodarla peeo no puedo evitarlo. Sus ojos me atrapan, viste de negro, jersey, pantalón y zapatillas que que se atreven a lucir algo de blanco. Pelo negro largo y liso.

Llega el bus y es el mío. Entro, entramos, ella también. La sigo con la mirada y nuestros ojos se cruzan como buscándonos, o puede que sean ilusiones mías. Es callada pero no parece tímida. El bus para, se baja y cuando me doy cuenta estoy caminando por la acera junto a ella. .

- Disculpa, es una noche muy oscura para caminar en soledad, te importa si compartimos el paseo? .

- Estoy acostumbrada (sentenció).

No sé si se refería a caminar sola o a que la abordaran, pero insisto en acompañarla puesto que no vi ningún gesto de rechazo. Empieza a llover como se esperaba con esos nubarrones, aunque la lluvia es mas fuerte de lo que esperaba y no tenemos paraguas. Saco mi abrigo y se lo pongo sobre los hombros sin pedirle permiso. Me mira y me siento agradecido. .

- Será mejor que nos resguardenos en ese saliente señor, se va a empapar.

Miro el saliente y la acerco rodeando su cintura con mi brazo, mientras pienso que es una buena escusa para estar mas tiempo a su lado. Llegamos y la acerco a la pared sin soltarla, es una zona oscura en una calle desierta, quizás la lluvia tenga parte de culpa. Ella no intenta soltarse y mira mis ojos, yo miro su boca ahora, esos labios gruesos que prometen mil y una fantasías. No puedo evitarlo y con mi otra mano en su nuca la acerco hasta que consigo rozar sus labios, los dos cerramos los ojos y mi lengua se habre paso y busca la suya. Sin darnos cuenta estamos inmersos el uno en el otro.

Siento que el viento cambia y la lluvia nos pone a prueba cubriéndonos, y no nos importa, no importa nada.

El nivel de excitación sube a cada segundo, mi cuerpo se tensa, mis manos recorren su cuerpo, los relámpagos iluminan su piel para guiarme por ella hacia sus zonas oscuras. Queremos sentirnos y nos despojamos de todo lo que impide que nuestros cuerpos se rocen. No puedo detenerme ya, sujeto sus manos en alto contra la pared mientras mi otra mano busca su deseo. El agua de lluvia fría contrasta con los jugos calientes de su cuerpo entre los que se deslizan mis dedos. Recorro sus pezones con la ebilla de mi cinturón con el que le ato las manos. La subo sobre my cintura y siento como mi pene se desliza dentro de ella, compartiendo su calor, y convirtiendo esos movimientos iniciales en embestidas en las que descargaba mis deseos, ella los comparte con gemidos de placer.

Siento que acabo, que estoy a punto justo cuando ella para de estremecerse, los dos casi al momento. La bajo de mi cintura cuando me dispongo a acabar y en el último instante, con la luz de ese relámpago anunciado por un trueno que ni oimos, veo su rostro mirándome desde abajo, mas blanco ahora por mi semen cubriéndola.

Srta. ariak

Me encanta cuando me empotras en las paredes de forma repentina, sin miramientos, deseando mis gritos, rompes mis silencios en gemidos ahogados, en bocanadas de aire que intentan entrar en mis pulmones a la vez que salen, cuando tus ordenes hace temblar mi cuerpo, cuando tú cuerpo saca su parte salvaje de un lobo hambriento y se alimenta con la mirada de su presa.

Tus fuerza y tu ternura en mi cuerpo por igual, tus estirones de cabello y estrangulamiento con tus manos en mi cuello, tus voz firme en mis actos y tu gran porqué de ser parte de tus locuras llenas de más y más...​porque nuestra imaginación la reflejamos en nuestros deseos más profundos y sin darnos cuentas, lo convertimos en una húmeda y exquisita realidad.

ariak


Sr. Jorge

Hoy salgo tarde de la oficina. No tenía mucho que hacer, pero he preferido estar un rato a solas, no estoy para nadie. El silencio en mi lugar de trabajo es una utopía y me gusta aprovechar estos momentos. Me relajan A Mí. A mi yo Dom. Y a mi Lobo.

Desciendo con el ascensor y salgo a la calle. Hace fresco pero sin pasarse, de modo que dejo mi abrigo colgando de mi brazo, mi botón de la camisa desabrochado, la chaqueta del traje puesta y la corbata en el bolsillo. Para variar.

Hoy no he venido en coche. De modo que me dirijo a la parada del bus, estratégicamente situada justo delante del bloque de oficinas. Hay poco tráfico ya a esta hora, apenas un par de taxis buscando clientes.

Llego a la parada. Sé que el bus no tardará en llegar. Hay una chica. Es morena de pelo largo, viste informal, vaqueros, sudadera y zapatillas, prácticamente de negro, es pálida de piel. Y me gusta todo el conjunto. -Buenas noches.

Me devuelve el saludo con una educada sonrisa. Qué extraño y qué agradable ver a alguien esperando sin estar mirando su móvil. Ya me cae bien. Sonrío.

Espero de pie a un par de metros de ella. Hay luna nueva, y mi Lobo debería estar dormido y acurrucado pero noto que empieza a ponerse nervioso en mi interior. Es raro.

Miro a mi izquierda, la llegada del bus. Y entonces lo noto. Y me doy cuenta que proviene de ella. Imperceptible para los humanos, pero no para mi Lobo. Su olor. Especial, diferente, estimulante.Olor a hembra. Pero no a una cualquiera. Jamás había sentido algo parecido.

Y me altero. Y me excito.

Y subo al autobús intentando controlar al Dom que se acaba de despertar. Viene vacío. Me siento unos asientos detrás del conductor. Son dobles. La chica pasa junto a mí y ocupa algún lugar en el otro lateral, a mi espalda.

El vehículo emprende su marcha. Permanezco unos instantes mirando por la ventanilla. De repente en mis pensamientos aparece una imagen. Un salón presidido por una gran chimenea encendida, y candelabros con velas.

Ocupo un sillón de piel, a mis pies se extiende una gran alfombra de pelo, y por ella avanza la chica hacia mí, gateando, a cuatro patas como una gata, sonriendo maliciosamente... Viste un conjunto de lencería de encaje, negro, medias de rejilla, liguero y tacones. Rodeando su cuello trae un collar de cuero negro con pinchos metálicos y de él cuelga una cadena que se arrastra bajo su cuerpo...

Se detiene a mis pies y adopta postura de espera, sentada sobre sus talones, manos sobre sus rodillas, mirándome, paciente y segura. Orgullosa de la sumisa que es. Asiento levemente, es el gesto que estaba esperando ella y me besa los zapatos...

Vuelvo al autobús acalorado. Nervioso. Intentando borrar esos pensamientos. Tan intensos. Tan reales. Procuro centrarme en la calle, en las luces de la noche. Esas luces de las farolas se convierten en velas llameantes, y me devuelven al salón. Me veo otra vez sentado en el sillón. Pero ahora tengo los pantalones y el boxer bajados hasta los tobillos, con mis rodillas separadas. Ella está subiendo con su lengua por mi pierna y los dos sabemos cuál es la meta. Por eso me sigue sonriendo maliciosamente mientras se va acercando a mi sexo, ya totalmente erecto...

El autobús pilla un bache y me vuelvo a ver en su interior. Las imágenes que me invaden la mente son tan nítidas que estoy empezando a preocuparme. No es normal que mi Lobo se revuelva de esa manera, y mi Dom tenga tantas ganas de hembra, así como así... Siento otro flashazo.

Me veo tumbado boca arriba, desnudo ya, sobre la alfombra de pelo. Ella me está cabalgando con fuerza. Mis manos aprietan su culo acompañando el movimiento. Ella me araña el pecho con sus uñas.Debemos llevar follando un buen rato porque ya estamos sudorosos y jadeantes del esfuerzo. Ella sin dejar de moverse se inclina sobre mí y lame la poca sangre que me han provocado sus arañazos, siento su deleite mientras la prueba, hasta el punto de que siento que su intenso orgasmo se lo provoca el sabor mi sangre en su boca. Exploto dentro de ella, la lleno con fuerza de líquido caliente. Y nos detenemos sin separarnos, respirando fuerte.

Estamos cansados pero tremendamente aliviados y satisfechos. Ella se aparta el pelo de la cara. Le sonrío. Estoy orgulloso de ella. Me mira. Ve mi aprobación en mi rostro y se siente feliz. Igual que yo. Me sonríe y fija su mirada en mis ojos. Permanecemos unos instantes así que parecen eternos. Entonces algo extraño sucede. Siento la sensación de que el calor de su cuerpo, de su sexo va desapareciendo. Es extraño. No me lo estoy imaginando. Está cada vez más fría. Su piel contra mi piel, mi sexo aún duro dentro del suyo, sus manos sobre mi pecho. Qué demonios está pasando? El frescor se vuelve frío y su piel cada vez es más pálida. Pero su sonrisa no desaparece. Entonces el gesto de su cara cambia, se vuelve agresivo. Abre la boca y me muestra sus largos y afilados colmillos. Se abalanza sobre mi cuello. Siento como los clava en él. Siento brotar mi sangre. Siento a mi Lobo aullar de dolor.

El frenazo del autobús me trae a la realidad. Estoy sudando y respirando fuerte. Como recién salido de una pesadilla. Me doy cuenta de que sigo allí sentado, mi cuello está intacto, lo compruebo con mi mano. Cierro los ojos resoplando de alivio. El autobús se ha detenido y abre las puertas. Alguien había solicitado parada. Solo estamos la chica y yo. Abro los ojos y está sentada a mi lado, me mira fijamente. Doy un respingo del susto. Joder! -Perdona.. -acierto a decirle. Me sonríe con picardía. -Tranquilo, no tienes de qué preocuparte... Hoy al menos... Me quedo mirándola extrañado. Y entonces lo comprendo. He sido un gilipollas, he bajado la guardia y ahora mismo puedo ser Lobo muerto sin problemas. Soy su objetivo y no me he dado cuenta hasta ahora, ahora que ya no hay remedio. Ella pone su mano sobre la mía. Está helada, fría como un témpano de hielo. La desliza por mi muslo, sube por mi pierna hasta colocarla sobre mi erección Y acentuando esa sonrisa maliciosa, peligrosa y sensual, con la que ha conseguido atrapar en su trampa a mi Lobo, me susurra al oído... -Veo que te han gustado mis pensamientos. Me lame el lobulo de la oreja, desciende con su lengua por mi cuello... Y se levanta del asiento. Ya de pie y antes de salir por la puerta se vuelve para mirarme por última vez esa noche. Adivino sus colmillos entre sus labios. Y desparece en la oscuridad de la calle....


Sr. Draco

DULCE ENTREGA 

El día terminó tal y como se ve, en casa con mi marido y el sentimiento de culpabilidad que regresa a mi mente cuando vuelvo a mi casa después de haber sido usada por ti. Por la mañana al despertar entre en Kik como lo hacia cada mañana, en silencio con precaución, mi marido aún no había salido de casa, pero nada me importaba más que darte los buenos días y recibir el primer beso que como cada mañana me envías. La mañana empezó para mi como cada mañana al oir cerrarse la puerta y tener la casa en silencio, las únicas voces que a partir de ahora serán las tuyas y seguir con obediencia todo lo que me dices. En la tranquilidad de mi habitación paso a relatar todo lo que mi Señor me ordenó. Saca de ese cajón, el de los secretos que escondes en lo más profundo de tu dormitorio, el plug que te ordené comprar, iras al trabajo sintiendome en tu culo. A las once de la mañana enviarás a la Sra. ANA una foto donde se te vea bien. Si te responde no te ordena algo deberás obedecerla como si fuera yo mismo, como sabes está deseando conocerte y quizás llegué el.momento de compartirte con ella. Al leer el primer mensaje de la mañana mi cuerpo se erizo, mis pezones se endurecieron y no pude resistirme y llevar mi mano a ese clítoris hinchado y dolorido que me tortura dulcemente desde que me entregué a ti. La mañana transcurría rápido deseando que fueran las once, notaba las miradas de todos clavadas en mi. Mis andares, mis pechos, mi cara enrojecida hacia volar la imaginación de los demás. Eran las once de la mañana, entre en el baño como me habías ordenado mi señor y me hice varias fotos dudando cual enviar a la Sra. tal y como me habían ordenado. Opte por enviar tres, en ella se podía apreciar a la perfección la humedad de mi emanaba, la joya perfectamente encajada en mi culito y por último mi culo abierto y dispuesto para ser usado como te gusta hacer. Mi mente recuerda como fuiste tu mi señor el primero en usarlo nunca se lo había entregado a mi marido. Estando así excitada por los recuerdos un mensaje llegó a mi móvil, era ella, temblé de deseo al sentir que la hora de ser entregada por mi Señor a esa Domina se acercaba. Faltaban cinco horas.. Dieron las cuatro de la tarde y obedecía a todo lo que ella me había escrito. Llevar mis braguitas de encaje en el interior de mi coño y el plug en mi culo. En esas cinco horas mi cuerpo sin poder evitarlo había sentido dos latigazos de placer iguales que los que deseaba sentir sobre mi piel, deseo que iba creciendo según esperaba con los ojos vendados que la puerta de la habitación del hotel donde me había mandado la Sra. Ana. Me esperaban tres horas por delante, deseaba sentir con intensidad cada nueva práctica que había ido descubriendo a tu lado. Unos pasos detrás de mi me pusieron en tensión, sensación que paso rápido, tan rápido como el tiempo que necesitaste para matarme las manos y que tu voz alojará cualquier duda sobre la obediencia que había descubierto después de un mes hablando. Abrir las piernas, sentir como la cera caía sobre mis piernas, cerca de los muslos. Como tu voz era la ordenaba a la Sra. Ana lo que tenía que hacer. Por las pinzas en los pezones, pero antes estira los piercings que los coronan. La mano de la señora Ana entraba en mi dando la lugar al primer fisting, de mi boca no salía ninguna queja, los sonidos eran de deseo y de placer. Durante la sesión mi cuerpo era usado por la señora siguiendo tus instrucciones. Cuando llegue a casa tuve el tiempo justo de ducharme y esperar que abriera la puerta, no me miraste como se costumbre, pero desde que descubrí lo que la entrega puede hacerme sentir, las caricias en casa me sobran, sólo deseo que el despertador suene otra vez para que al salir de casa, mii cuerpo quede a tu disposición para lo que dispongas mañana. SR. DRACO.


Sr. Raúl

Se conocieron en una cena con amigos, hablaron poco, pero desde el principio algo surgió, el no podía dejar de mirarla cada vez que podía,y ella, aunque menos, tampoco podía evitarlo. Ella era callada, prudente, estaba cerrada y eso le daba una imagen de seca a veces, pero el había visto más allá, sabía que debajo de todo aquello estaba la sumisa que había soñado siempre. El en cambio era extrovertido, amable, siempre riéndote haciendo bromas, algo que a ella no le gustaba mucho, porque sabía que al igual que ella, todo eso escondía lo que de verdad era. Se vieron más veces, en otros eventos,y aunque la atracción aumentaba, la distancia también, había un muro invisible,un orgullo,un miedo se resistían cada vez más,y aunque cuando estaban a solas todo cambiaba, todo fluía,no duraba mucho,solo hasta que uno de los dos recordaba el dolor de otras veces y pensaba "frena,esto es más de lo mismo,solo una fantasía",y la distancia volvía. La frustración y el deseo se entremezclaban en un sabor agridulce y adictivo que los volvía hostiles al uno con el otro, hasta que un día todo explotó, el la cogió de la mano y se la llevó de la fiesta,pasearon, hablaron,se gritaron,y en un ataque de rabia ella lo abofeteó.. El fue rápido,se quitó el cinturón y metiendo un pañuelo en su boca se lo coloco en ella,ato sus muñecas con la corbata y sentado en un muro bajo, la tumbó en sus rodillas. levantó su falda y bajó su ropa interior. Ella pataleaba,las lágrimas de rabia le cubrían la cara, hasta que el le propino el primer azote, fuerte,seco y sonoro y a ella se le escapó un gemido entre el dolor y el placer.,se giró y lo miro a los ojos, simplemente asintió y volvió a colocarse,ahora quieta e impaciente...

Cap.2 A partir de aquel día todo fue como la seda, siempre que podían quedaban,cada vez más a gusto,más sueltos,con más confianza y más amor. Noches tórridas de sexo,cuerdas,esposas,fustas y juguetes. La quería,y ella a el,ya casi no veían a los amigos,no salían,solo se necesitaban el uno al otro... Pero no existen los paraísos y los dos lo sabían bien. El la encontró llorando en el sofá,se sentó a su lado. _que ocurre, que ha pasado??_ Y el miedo se apoderó de el. _El ha vuelto, mi Sr,hoy me lo encontré en el super,iba con otra,más joven y más guapa que yo,me vio y me saludo con una sonrisa y no he podido evitar sentir celos y recordarlo todo... Perdoname mi Sr,no merece esto, pero no puedo evitarlo_Y rompió a llorar de nuevo sin consuelo. El no dijo nada en un buen rato,solo la miraba, intentaba entender, asimilar aquello.. _Sabes que eres libre, verdad? desde siempre, ahora también,no se que necesitas, pero entiendo que a mí no_la rabia se iba apoderando de él, lo notaba_Recoge tus cosas y ve tras el,a qué te humille,a qué te restriege su víctoria, pero cuando acabes no vuelvas aquí, jamás. Ya no estaré. Se levantó y se fue,antes de salir se volvió. _cuando regrese no quiero encontrarte aquí. La puerta sonó fuerte y seca, tajante... PAM!!!

Raul


Sr.Raúl

Ella me esperaba como le dije,desnuda,de rodillas, con las manos sobre las piernas y la venda puesta en los ojos.

Entre sin hacer ruido y me acerqué a ella,no se dio cuenta hasta que sintió mi mano rozando su espalda.​No pudo evitar dar un gritito de miedo al no esperarlo,ya que llevaba así dos horas.

Me arrodillé detrás de ella y abrace su cuerpo,metí mi cara entre su pelo y busque su lóbulo con mi lengua mientras mis manos aportaban sus pechos.

- Shhhh....-le susurré y ella dejo escapar un suspiro y un temblor que note en mi cuerpo pegado al suyo.

-lo has hecho muy bien,me has complacido tanto que mereces una compensación...

Mis manos soltaron sus pechos y tomaron caminos opuestos,la derecha bajo por si vientre hasta llegar a su clítoris y la izquierda subió hasta su cuello fino y frágil para agarrarlo con fuerza mientras mis dedos entraban y salían de ella cada vez más rápido haciéndola gemir y retorcerse, provocando que su culo se rozara con mi abultado pantalón.

-Sr..,Sr...​por favor..-dijo ella entré gemidos-No puedo más,lo necesito dentro....

Mis dedos se colaron en su boca y con un rápido movimiento saque mi polla y la apunte a su impresionante trasero. -Me tendrás dentro mi amor,en todas partes....

Empuje con fuerza y ella se estremeció entre el dolor y el placer y sus manos no pudieron evitar ir a ayudar,abriéndose sus nalgas con ellas.

Bese su cuello y pellizque sus pezones entrando y saliendo de su cuerpo tembloroso que ya estaba rendido a mí,con la cabeza apoyada en el suelo, mientras yo,de pie detrás de ella uni sus muñecas a la espalda y tiraba de su pelo penetrándola cada vez más fuerte..

Una hora más tarde,oliamos a sexo,a sudor,yo sentado en mi sillón y ella arrodillada entre mis piernas con su cara apoyada en mi rodilla, mirándome,en silencio,con su collar puesto y la correa en mi mano acariciando su pelo...​sus ojos lo decían todo.

Sr Raúl

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